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El periodismo ambiental

El periodismo ambiental considera los efectos de la actividad humana, desde la ciencia y la tecnología en particular, sobre el planeta y la humanidad. Víctor L. Bacchetta (*)

Debe contribuir por lo tanto a la difusión de temas complejos y al análisis de sus implicancias políticas, sociales, culturales y éticas. Es un periodismo que procura desarrollar la capacidad de las personas para participar y decidir sobre su forma de vida en la Tierra, para asumir en definitiva su ciudadanía planetaria.


Periodismo ambiental es el tratamiento a través de los medios masivos de comunicación de los temas relacionados con el medio ambiente. Si consideramos al medio ambiente como el conjunto de sistemas naturales y sociales habitados por el humano y los demás seres vivos existentes en el planeta y de los cuales obtienen su sustento, el periodismo ambiental es uno de los géneros más amplios y complejos del periodismo.


La amplitud del periodismo ambiental se manifiesta en la interdependencia que debe establecer entre los más diversos campos. Las informaciones sobre extinción de especies o fuentes renovables de energía, por ejemplo, están relacionadas con otros aspectos, como la política, la cultura y la economía. Su complejidad no permite reducirlo a análisis y descripciones simplistas.


El periodismo ambiental es un tipo de comunicación especializada que requiere una preparación específica, desde el momento en que debe lidiar con una gran variedad de conocimientos, muchos de los cuales exigen el dominio de informaciones de diversas ciencias y teorías, desde las físicas y naturales, hasta las sociales y culturales.


En algunos casos, se ha intentado clasificar al periodismo ambiental como si no fuera más que una rama del periodismo científico. Pero por mayor amplitud de miras con que pueda ser tratado el periodismo científico, el periodismo ambiental lo rebasa completamente, por que éste involucra aspectos, como las concepciones filosóficas y éticas, sobre las cuales la ciencia moderna excluye expresamente la posibilidad de emitir opiniones.


La propia noción sobre el medio ambiente, la forma de sentirlo y de relacionarse con él, alude a la cosmovisión del ser humano, a los valores filosóficos y éticos de una cultura. Además de tener presente que en la sociedad actual conviven diversas culturas, y que a lo largo de la historia han existido diferentes civilizaciones, el periodismo ambiental debe estar en condiciones de cuestionar incluso los valores culturales vigentes.

Un poco de historia

A pesar de la amplitud temática y de su importancia para la Humanidad, el periodismo ambiental es un fenómeno reciente, de no más de treinta años atrás. La historia de los pioneros del periodismo ambiental está llena también de las vicisitudes dramáticas del periodismo, cuando su ejercicio lo convierte en blanco de la censura y la persecución


En Brasil, el periodista Randáu Marques cuestionó allá por 1960 la etiqueta de “defensivo agrícola” y lo denominó “agrotóxico”. En 1968, en plena dictadura militar, Marques fue acusado de subversivo y encarcelado por escribir, en un diario de Franca, polo de la industria brasileña de exportación de calzados, sobre la intoxicación que estaba siendo provocada por el plomo en los obreros gráficos y zapateros.


Las organizaciones de periodistas ambientales no sólo han buscado la agrupación como gremio, algo tradicional entre colegas de una misma rama laboral, sino defenderse ante los desafíos específicos de esta actividad. La "Journalistes-ecrivains pour la nature et l'ecologie" (JNE), surgida en Francia, en 1969, fue tal vez la primera de las asociaciones de periodistas especializados en medio ambiente.


La "Society of Environmental Journalists" (SEJ) de Estados Unidos fue creada en 1990 y, en la actualidad, cuenta con más de mil miembros, siendo la mayor asociación de este género. Sus estatutos aceptan la integración de periodistas desde fuera de Estados Unidos y varios periodistas latinoamericanos son sus afiliados en carácter individual.

La necesidad de creación de una red mundial de periodistas ambientales fue una de las propuestas aprobadas en la reunión denominada "Prensa, Medio Ambiente y Desarrollo", un evento oficial de la Cumbre de la Tierra realizada en Brasil en 1992. Un año después, en un encuentro de periodistas efectuado en Dresden, Alemania, se creó la Federación Internacional de Periodistas Ambientales (IFEJ, por su sigla en inglés).

A fines del año 1993, en la Colonia del Sacramento, Uruguay, durante el 2º Encuentro Latinoamericano de Educadores Ambientales, periodistas de Argentina Brasil, España, Paraguay y Uruguay, también decidieron constituir una Red Internacional de Periodistas Ambientales, pero esta entidad no tuvo posibilidades de mayor continuidad y varios de sus fundadores se integraron más tarde a la IFEJ.

En 1994, la IFEJ realizó su primer Congreso Ordinario, en Paris, Francia, eligió al primer Consejo Administrativo y fijó su sede en ese país. Desde entonces, la IFEJ realiza cada año, en forma alternada, una Conferencia o un Congreso. La última conferencia de la IFEJ y la primera en América Latina se realizó en Bogotá, Colombia, en 1999.

Esta reunión dio un nuevo impulso a las necesidades organizativas de la región. Los presentes decidieron crear la Federación Latinoamericana de Periodistas Ambientales, con sede provisoria en Bogotá. Su consolidación futura dependerá, entre otros factores, de la adhesión de muchos periodistas que no pudieron asistir en esa instancia.

Prensa y periodismo

“La prensa no ha conseguido presentar la problemática ambiental con sus vínculos, sino fragmentada como si fuese una colcha de retazos”, declaraba en 1995 Roberto Villar, periodista brasileño creador del programa radial “Gaúcha Ecología”, integrante activo de diversas asociaciones y redes, orientador de numerosos seminarios sobre el tema.

El hecho de que la gran prensa mantenga, como en casi todos los países de la región, los temas ambientales en un plano secundario obedece, de una parte, a que no es posible ignorar esta temática, por una simple razón de mercado, y, de la otra, a que no quiere profundizar en las implicaciones económicas, políticas y sociales de esos temas.

Villar ejemplifica cómo la prensa evita debatir la falta de saneamiento en Brasil. Una reunión realizada por la Asociación Brasileña de Ingeniería Sanitaria y Ambiental, en Paraná, en 1997, no tuvo cobertura de prensa. Poco después, para los Juegos de la Naturaleza, organizados en el mismo estado, asistieron centenas de periodistas.

Asimismo, la forma sensacionalista de presentar la temática ambiental, dándole destaque cuando ocurre una catástrofe, contribuye a generar indiferencia en la opinión pública, al no interesarse por algo que considera fuera de su alcance y sin solución. De esta manera, se genera incluso desilusión y conformismo ante la destrucción de la Naturaleza.

En este marco general de la prensa latinoamericana, los esfuerzos de los periodistas para desarrollar su actividad en el campo ambiental deben diversificarse abarcando otras áreas más aceptadas, complementarse con otros trabajos y/o limitarse a escribir en medios con escasos recursos. Todo ello dificulta los intentos de crear organizaciones específicas.


En el caso de Brasil, tal vez el país de la región con una mayor antiguedad, experiencia y cantidad de periodistas dedicados a temas ambientales, la falta de recursos propios y de apoyos institucionales ha dificultado durante años la realización de una reunión nacional que permita debatir sus problemas y constituir una organización que los represente.


No obstante, las dificultades financieras para realizar reuniones o para consolidar grandes organizaciones no es un impedimento hoy para avanzar en la coordinación y el apoyo mutuo entre los periodistas. La explotación de los recursos de Internet es la solución práctica y barata a la que recurren los grupos nacionales y la propia IFEJ.


Listas de correo, conferencias y grupos de discusión, sitios Web individuales o colectivos, permiten el intercambio rápido, eficiente y a bajo costo de informaciones, de consultas e incluso de posibilidades de trabajo para sus participantes. En definitiva, el periodismo ambiental y sus organizaciones se desarrollarán en la misma medida que los temas ambientales adquieran en la sociedad la importancia que se merecen.


(*) Periodista uruguayo con más de 30 años de actividad profesional en diversos países de América Latina. Editor de la Revista del Sur, Tercer Mundo Económico y la Guía del Mundo (Enciclopedia do Mundo Contemporáneo, edición brasileña), entre otros libros y publicaciones.


(**) Este artículo forma parte del libro “Ciudadanía Planetaria. Temas y Desafíos del Periodismo Ambiental”, coordinado y editado por Víctor L. Bacchetta, con la colaboración de Edgar L. Arana, Robert Bazil, Vilmar Berna, Victoriano Garza, María G. Irazoqui, Raquel Nuñez, Sonia E. Parra, Luis E. Sabini, Ilza M. Tourinho y Cláudia Viegas, publicado por la IFEJ y la Fundación Friedrch Ebert, en Montevideo, 2000.

Publicada el miércoles, 27 de junio de 2007

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